Adiestramiento canino tradicional

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Algunas personas tienen mascotas con un propósito determinado. Algunos por compañía y otros por necesidad, como es el caso de quienes tienen perros. Puesto que estos animales poseen grandes capacidades de aprender y acatar ciertas órdenes, son entrenados para ayudar a sus dueños a realizar ciertas actividades.

Por ejemplo, hay perros guías que se encargan de dirigir el paso de persona con discapacidad visual. También hay perros que tienen la capacidad de actuar ante situaciones de desmayo o convulsión. Otros, se encargan de avisarle a su dueño cuando hay una baja en los niveles de glicemia, etc.

El éxito a la hora de desempeñar estas labores depende del adiestramiento que el perro haya recibido. Ya que, por naturaleza, no está capacitado para dar este tipo de respuestas. De ahí la importancia de dedicar tiempo a darles el entrenamiento necesario.

Hay razas en específico que pueden recibir dicho entrenamiento. Otras, pueden recibir uno más básico, el cual permita a la mascota obedecer órdenes como sentare, ladrar, rodar por el piso o recoger algún objeto. También hacer sus necesidades en el periódico o mientras se le da un paseo.

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En realidad, contar con un perro adiestrado puede tener muchos beneficios para su amo, ya que le hace las cosas más llevaderas mientras viva la mascota. Pero, es importante saber que hay diferentes tipos de adiestramiento canino.

En esta oportunidad estaremos hablando del adiestramiento canino tradicional. Estaremos compartiendo contigo de qué se trata, cuáles son las ventajas que ofrece y sus desventajas.

De manera que, al finalizar esta lectura, podrás decidir si escoges o no ese tipo de adiestramiento para tu perro. Recuerda que, a la final, eres tú quien tiene la última palabra. Nosotros simplemente nos limitamos a darte la información que requieres conocer. Veamos de qué se trata.

Instrucciones

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El adiestramiento canino tradicional consiste en enseñar al perro a obedecer órdenes a través del miedo, el castigo y la intimidación. En ocasiones se le coloca una especie de dispositivo que le produce dolor. Por ejemplo, un collar o algún otro objeto similar.

Puede que con el collar se le den descargas eléctricas. Tal vez tenga púas o pueda ahorcarlo cuando se hale de la correa con que se le sostiene. Lo hacen porque consideran que los perros son resistentes al dolor y que se trata de un método muy efectivo. Tal vez lo sea pero la mascota, si pudiera hablar, no opinaría lo mismo.

Claro, este tipo de adiestramiento no siempre se realiza utilizando este tipo de elementos. En ocasiones solo se emplea la fuerza física. Es decir, se le da un golpe o algún otro castigo similar que inflija dolor.

Esto se hace cada vez que el perro cometa un error, cosa que sucede con mucha frecuencia en la fase inicial del adiestramiento. Es cierto que aún el perro no tiene claro qué es lo que se le está pidiendo. Sin embargo, a pesar de eso, se le castiga haciéndole daño como anteriormente lo indicamos.

De esta manera, el perro siempre sentirá temor y hará lo que se le pida rápidamente por miedo a sufrir daño. Cabe destacar que los perros no razonan así que no saben muy bien por qué se le golpea vez tras vez. Simplemente obedece para no ser castigado.

Por otra parte, con este tipo de adiestramiento el perro no disfruta el proceso de aprendizaje. De hecho, nunca acaba de comprender cuáles son las órdenes que tiene que realizar. Solo se enfoca en hacer todo lo que esté a su alcance para no ser castigado.

Incluso, con el tiempo, puede que el perro se vuelva agresivo, quiera defenderse y acabe arremetiendo contra el entrenador, quien es el que constantemente le hace sufrir. Así que este tipo de adiestramiento canino no es el más recomendable.

Hay quienes piensan que se puede aplicar el adiestramiento tradicional sin causar tanto daño. De hecho, muchos expertos lo hacen pero el aprendizaje sigue siendo a base de refuerzos negativos.

Afortunadamente son cada vez menos las personas que están de parte de este tipo de adiestramiento canino. Por eso se ha quedado atrás al paso del tiempo. Pero, ¿cuáles son sus ventajas? Veámoslo…

Que Necesitas

Como principal ventaja podríamos decir que el perro aprende a ejecutar las órdenes con mucha rapidez. Además, casi siempre, en la mayoría de los casos, hace caso y no se equivoca cuando se le pide hacer algo.

Este tipo de adiestramiento tuvo sus orígenes durante la primera guerra mundial. Era el método que usaban los militares para entrenar a sus perros para el combate. Se siguió implementando durante la segunda guerra mundial hasta que, en vista de su efectividad, se fue extendiendo por todo el mundo y se empleó para el adiestramiento de perros domésticos.

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Puesto que el perro obedece por los motivos incorrectos, es decir por temor, nunca verá al humano como su familia o como un amigo. Al contrario, en él se reforzará el rol de amo y esclavo y siempre tendrá miedo.

Es cierto que al utilizar un adiestramiento canino con refuerzos positivos, el aprendizaje será más lento. Sin embargo hay que considerar las ventajas que ofrece. Por ejemplo, los perros estarán mucho más cómodos y relajados.

Además, harán lo que se le pide por la felicidad de haberlo hecho bien y no por temor a ser castigado o sentir dolor.

Por otra parte, hay que tener presente que, si se emplea el adiestramiento canino tradicional, el perro irá olvidando las órdenes anteriores a medida que se le enseñan nuevas porque no las interiorizará, sino que, como lo dijimos antes, lo hará como un modo de protección, para no sufrir más daño.

De modo que no tendrá ningún interés de aprender cosas nuevas. Y ¿cómo sentir algún tipo de interés si sabe que se le castigará de alguna manera si no obedece o si lo llega a hacer mal?… En otras palabras, aprender será sinónimo de ser castigado.

Este tipo de adiestramiento fomenta la agresividad en los perros, recordemos que ese era el propósito para lo cual se empleaba en el pasado, o sea para atacar al enemigo en la guerra. Puede que el perro identifique como su enemigo a quien lo está entrenando. Es un riesgo que debe analizar si se quiere correr o no.

Por otra parte, el castigo que se le aplica al perro, le produce grandes niveles de estrés y de ansiedad, así que no será feliz el resto de su vida sino que más bien vivirá atemorizado, ¿a quién le gustaría vivir de esa manera?… Seguro que a nadie.

Ahora bien, ¿qué hay que tomar en cuenta a la hora de entrenar a un perro? De ello estaremos hablando en el siguiente subtítulo. Por eso te aconsejamos que prestes mucha atención porque es tanto de tu interés como del interés de tu mascota.

Consejos

Cuando se decide entrenar a un perro la finalidad es pasar tiempo con él, disfrutar juntas y hacer todo lo posible porque ninguno de los dos se sienta frustrado con los resultados del aprendizaje, sean malos o no tanto.

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Para los perros tiene mucho más valor la cara de felicidad de su entrenador al haber hecho lo que ese le pidió que haber ejecutado la orden en sí mismo. En otras palabras, disfrutará aprendiendo cosas nuevas para hacer feliz a su dueño. ¡Qué motivo tan noble!

Si ves a tu mascota como parte de tu familia, nunca, por nada en el mundo querrás hacerle algún tipo de daño. Por el contrario, lo tratarás con el mismo amor con que se trata a la familia y él sabrá recompensarte por ello.

Aunque no es fácil enseñar a un animal a hacer ciertas cosas, puedes lograr que los perros se sientan cómodos y que no tengan temor de ser castigados.

Es importante que tengas especial consideración con los perros que han sido adoptados. Estos también se pueden adiestrar. Sin embargo, desconocemos por completo el tipo de trato que recibió en el pasado.

Sus antecedentes pueden ser fundamentales para determinar si aprenderán o no y a qué ritmo lo harán. Recuerda que, al igual que cada persona es diferente una de la otra, los perros también lo son.

Varía mucho su carácter dependiendo de su raza. Por ejemplo, los perros que suelen entrenarse más cómodamente son los Golden retriever, los Pastores Alemanes y los Doberman, entre otros. De hecho, son este tipo de perros los que se emplean como perros guía o de ayuda para las personas con alguna discapacidad.

Es cierto que, como lo señalamos al principio del artículo, eres tú quien decide cuál adiestramiento canino utilizar y cuál no. Nadie puede elegir por ti. Sin embargo, algo que te ayudará a decidir bien es usar la empatía con tu perro.

Puede que esto te parezca absurdo pero la verdad es que él sigue siendo un ser vivo y como tal merece ser tratado con amor y dignidad. Pregúntate: ¿Me gustaría que me trataran con agresividad? ¿Quisiera vivir con miedo todo el tiempo? ¿Disfrutaría la compañía de alguien que no me muestre cariño?

Al reflexionar en estas preguntas decidirás si usar el adiestramiento canino tradicional o no.

 

 

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