Estos anfibios pueden presentar diferentes tamaños, volúmenes y peso y en función de ello pueden llevar a cabo una serie de movimientos con mayor rapidez o pueden guardar mayores proporciones de alimento dentro de su cuerpo, a diferencia de cuando son recién nacidos o más jóvenes.

Ellas están en una escala muy inferior, porque son alimento de muchos otros mayores que ellos, en tamaño y fuerza, a pesar de eso y de su posición inferior no necesitan matar aquello que ingieren. Concretamente no comen ningún tipo de vegetal, ellas prefieren comer animales del grupo de los invertebrados como son las abejas o las avispas, también les gustan los más tiernos y delicados como pueden ser algunos gusanitos, o los que tienen el caparazón más tosco y robusto como pueden ser por ejemplo los escarabajos y algunas cucarachas, también las peludas arañas entre otros muchos.Dependiendo de los tipos de presa que el hábitat en el que viven les pueda proporcionar, así es su alimentación. El tipo de asimilación que tiene su organismo les convierte en seres con mucho apetito.

No tienen ningún diente en su boca, por lo que los insectos que se comen se los tragan completamente enteros, sin triturarlos ni masticarlos, en concreto es la parte de arriba de su mandíbula la que destinan a atrapar a aquellas presas que quieren cazar. Un rasgo característico que impresiona mucho, sobre todo a los humanos que la ven, es el tipo de lengua que posee, pues es muy elástica, pegajosa, larga y la saben utilizar con mucha rapidez, a la hora de sacarla y volverla a meter en la boca. Este movimiento de entrada y salida casi imposible de visualizar correctamente, la realizan a la hora de atrapar a los insectos, es un movimiento muy eficaz, por lo que cuando ven a su presa y sacan su lengua es casi imposible que puedan librarse de acabar en el interior de su abombado cuerpo. Lo más llamativo de todo es que realizan un mecanismo que ningún otro animal lleva a cabo, y es que a la hora de tragar, es decir, para conseguir que el insecto que han atrapado pase a en interior de su estómago tiene que ayudarse de otra parte del cuerpo que en este caso son los ojos, en concreto los músculos que rodean a los ojos y a los párpados, necesitan cerrarlos de esa manera su cráneo se oprime hacia dentro y actúa como un empuje, que oprime a la presa que tiene en la boca y la acaba empujando hacia el interior. Todo este mecanismo extraño se produce con facilidad ya que las ranas no tienen huesos en esa parte del cuerpo.

Un dato destacable es que cuando son adultas, debido al tamaño de su cuerpo son capaces de comer animales que tengan un volumen similar al de su cuerpo, como pueden ser las ratas y los ratones, incluso a los de su misma especie.

Ranas domésticas comen:

Los cuidados que tienen que recibir, han de estar medidos, así como toda la alimentación, pues cuando se trata de un animal que ya no está en su hábitat, es necesario recreárselo lo máximo posible para que se encuentre cómodo y lleve una vida lo más parecida posible a la que llevaría en libertad. El agua que se les debe dar no debe contener ningún rastro de cloro, puede estar dentro de la vitrina hasta dos días, si no se puede cambiar incluso hasta tres, todos los días no es necesario en ningún caso. La comida que se les da siempre debe ser de tiendas especializadas, el dueño del anfibio debe tener un conocimiento o informarse previamente a adoptarla, sobre todo lo relacionado con su alimentación, para que no le engañen. Es importante respetar los horarios y las cantidades, todo ello influye, aunque parezca que no. Dentro de su comida se les incluye los gusanos, larvas, grillos u otros insectos, aunque como a otros animales, existen ya bolsas perfectamente homologadas y de total calidad que contienen aquellos tipos de proteínas o de vitaminas de los que ellas están necesitadas, sin tener que ir a buscar invertebrados. Uno de los componentes que se incluyen en estos elaborados, se denomina Artemia Franciscana, es muy diminuto braquiópodo que se convierte en un alimento muy rico para las ranas. Todo ese conjunto de elementos, les van a aportar vitalidad que ellas necesitan y vayan poco a poco siguiendo el curso normal de su desarrollo y creciendo con toda normalidad.

Existen vitaminas que aparecen completamente machacadas, en concreto en bolsas hechas totalmente un polvo que también son de alimento. Basta con alimentarlas cada tres días como máximo, aunque hay expertos veterinarios que recomiendan que se les en los tres periodos de comida más importantes que también realizamos los humanos.

No se les debe dejar los insectos o la comida de bolsa por más de quince minutos.

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