Este característico y llamativo mamífero, suele vivir en las sabanas, es decir, que le gustan muchos las altas temperaturas, pasean por llanuras y bosques grandes, su hábitat natural es el aire libre y los espacios donde puedan correr y caminar a su manera con total libertad. Sin embargo, la existencia de su caza y la construcción en las zonas donde ellas habitan, ha obligado en muchas ocasiones a llevarlas a recintos limitados como pueden ser los safaris, con el objetivo de que puedan vivir en un lugar amplio, pero protegiendo su especie.

A pesar de tener un cuerpo delgado y sus patas son aparentemente quebradizas, la realidad es muy distinta, pues son capaces de ahuyentar a depredadores e incluso defenderse de ellos mediante patadas certezas que hacen que no vuelvan a pisar el territorio en el que ellas se mueven.

Dependiendo del habitat en el que vivan pueden ser:

Jirafas que habitan en libertad

Es un animal nada típico tanto por su altura, su cuello como por ejemplo la manera que tiene a la hora de agacharse para coger hierbas con su boca o para beber agua del suelo. Pertenece a los herbívoros, es capaz de alcanzar plantas, hojas y frutos que se encuentran en lugares casi imposibles de acceder, pero que gracias a su largo cuello para ellas es un oficio común y muy natural. Es una ventaja pues tienen asegurada la comida si se encuentran en un hábitat con muchos árboles de tipo frutal, de los que se pueden comer desde la cáscara, las ramas incluso las propias hojas, cuando le toca arrancar del suelo las plantas, también mastica y se traga sus tallos, no hace ascos a ninguna de las partes de las hierbas y plantas que ve a su alrededor, Incluso aquellos que son de la familia silvestre, tanto los frutos como cualquier tipo de flor. Todos les aportan los nutrientes que ellas necesitan para que su organismo se mantenga en forma y puedan disfrutar de su vida animal lo más sana posible.

Dentro de los alimentos ingieren una parte seca y otra parte de frutos y plantas más frescas, hacen una combinación de ambos, en este caso los machos pueden pasar entre 19 y 20 horas seguidas comiendo sin ningún tipo de descanso, mientras que las hembras rondan entre los 14 y los 16 kilos. La proporción de frescos que pueden comer ambos es similares, mientras que el macho comer más seco que la hembra. Las cantidades de agua que beben son inmensas, llegando a pasar de los 28 0 30 litros diarios, es normal pues la proporción de su cuerpo lo requiere para mantenerlos en pie.

Un dato muy curioso es que tienen predilección por comer las hojas de las acacias, las cuales les permiten no beber agua durante mucho tiempo ya que estas les aportan el suficiente líquido que necesitan cuando las ingieren.

Otro dato de vital relevancia es que son rumiantes, tienen el labio superior algo más grueso que el inferior y una alargada lengua, en la cual tienen una almohadilla y una saliva especial que les ayuda a triturar aquellos alimentos espinosos con mayor facilidad, gracias a ello son capaces de extraer al máximo todos los nutrientes y propiedades de los alimentos de este tipo que ingieren, sin suponer un riesgo para su digestión, por lo que puede considerarse un punto muy positivo.

Además, poseen cuatro estómagos bien diferenciados.

El día lo suele pasar caminando cerca de los árboles, enredaderas y flores que tienen en su hábitat.

Como sus extremidades son tan largar, son algo torpes pues les cuesta doblar las rodillas de las patas de adelante, este es un movimiento necesario sobre todo si quieren beber o comer cosas que están al nivel de sus tobillos.

Jirafas que habitan en zoológicos

Estas no cuentan con la libertad de poder buscar su propio alimento para subsistir, sino que se habitúan a la variedad que sus cuidadores les suministran. Normalmente pasan una supervisión previa por parte de un veterinario y un experto en ellos, los cuales dan las instrucciones de cuáles son las frutas, o que variedad de frutos secos u hortalizas deben de comer, aunque también se las provee de hojas o ramas que cogen de los arboles típicos a los que en condiciones normales ellas irían a comer. Siempre han de guardar una dieta que tenga variedad y equilibrio, es decir, que no se abuse solo de unos alimentos, por ejemplo, se les pueden dar manzanas, zanahorias, cebollas y luego secos. Una característica que tienen, es que les gusta las piezas que poseen sabor dulce, como puede ser el caso de los plátanos. Un aspecto algo negativo es, que estar encerrados les afecta de alguna manera a la hora de poder disfrutar comiendo hierbas o incluso césped. Todos aquellos alimentos que están dentro de su dieta deben cumplir la función de cubrir sus necesidades nutricionales y vitamínicas.

 

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