Es posible que hayas oído algo sobre la toxoplasmosis, sobre todo si estás o alguien de tu familia está embarazada, ya que se ha descubierto que, aunque no son casos muy frecuentes, esta enfermedad puede ser contagiada de un gato al feto que se encuentra en la barriga de su mamá, de forma que le afecta en su correcto desarrollo.

Este tema suele ser preocupante en el ámbito familiar de una mujer embarazada, debido a que la toxoplasmosis se refiere a una enfermedad infecciosa.

Por ello, y en general, si aprender cómo saber si un gato tiene toxoplasmosis, y cómo actuar en estos casos además de otra información de utilidad, sigue leyendo este artículo de doncomos.com donde vamos a mostrarte todo lo que necesitas saber.

Qué es la toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa provocada por el Toxoplasma gondii, y que puede contagiarse a un feto humano, no es que las probabilidades sean demasiado elevadas, pero aún existe el peligro de que ocurra, de ahí que sea normal que numerosas embarazadas quieran informarse sobre la enfermedad y quieran descubrir todo lo posible sobre ella.

La toxoplasmosis la podemos encontrar en las heces de los gatos que la padecen y en la carne cruda en general, y su transmisión ocurre por el simple contacto directo con estos objetos. Además, si no se tiene cuidado a la hora de limpiar y desinfectar la caja de arena de nuestro gato de forma correcta se puede propagar la infección.

En general se calcula que alrededor de un 10% de los gatos a nivel mundial padecen toxoplasmosis, mientras que un 15% son portadores de la toxoplasmosis, y que esta puede transmitirse principalmente por la alimentación de los gatos salvajes, que suelen comer ratones, pájaros, etc.

Por tanto, si tu gato no sale de casa y no se alimenta de comida cruda es casi imposible que padezca esta enfermedad, a menos que sí haya entrado en contacto con las heces de otros compañeros felinos que sí estén infectados.

Cómo saber si un gato tiene toxoplasmosis

Se trata de una enfermedad que no produce síntomas visibles en general, a no ser que el gato tenga las defensas bajas, y entonces sí que puede presentar algunos síntomas, como perder las ganas de comer, tener diarreas o incluso que le cueste respirar, y también sentir apatía o tener fiebre.

Entonces, si en el 90% de los casos la toxoplasmosis es asintomática, entonces, ¿cómo saber si un gato tiene toxoplasmosis? Pues para ello, es preciso acudir a nuestro veterinario de confianza para que le realice un análisis de sangre a nuestro gato. Esta es la única prueba realmente fiable que demostrará si nuestro gato tiene toxoplasmosis o no. Alguien podría recomendarte realizar análisis de heces, pero debemos señalar que esta prueba no será del todo fiable dependiendo de la etapa en la que se encuentre la enfermedad.

Cómo curar la toxoplasmosis

Una vez que el análisis de sangre de tu gato haya dado positivo para la toxoplasmosis será el veterinario el encargado de indicarte el tratamiento y la duración a seguir a partir de ese momento. No obstante, debes saber que en general los antibióticos no consiguen acabar por completo con el virus, pero al menos sí que conseguirán para la multiplicación de formación de huevos.

El principal medicamento que se receta para tratar la toxoplasmosis suele ser la clindamicina, indicando una dosis que puede situarse entre los 8 y los 15 mg por kilo de peso que tenga el gato cada 8 horas. El tratamiento suele ser por vía oral y suele tener una duración de un mes.

Por otro lado, la clindamicina puede administrarse en combinación con otro antibiótico perteneciente al grupo de las sulfamidas, administrando una dosis de unos 15mg por kilo cada 8 horas durante un mes para conseguir que el tratamiento sea mucho más efectivo.

En cualquier caso, este tratamiento que comentamos es a modo informativo, siempre debes acudir al veterinario y seguir completamente sus indicaciones, pues la administración de estos medicamentos de forma incorrecta puede ocasionar graves problemas.

Por ejemplo, si administramos una dosis mayor a la necesaria de clindamicina le podemos crear algún tipo de problema gastrointestinal a nuestro gato. En cambio, dosis altas de las sulfamidas pueden ocasionar desde fallo renal o hepático hasta producirle daños en la médula ósea, así como ocasionarle enfermedades digestivas y conjuntivitis.

También se deberá tratar los síntomas producidos por la toxoplasmosis, como son los daños respiratorios, los gastrointestinales, los neurológicos, así como las posibles uveítis. En este caso también será tu veterinario el que considere la opción de tratar o no estos síntomas y cómo se debería hacer.

Cómo se produce el contagio de la toxoplasmosis

En líneas generales podemos decir que la toxoplasmosis se contagia debido al tocar directamente las heces del gato infectado o a través de ingerir carne cruda. El contagio puede ocurrir en cualquier momento, y podemos incluso infectarnos sin que nos demos cuenta, puesto que generalmente no se presentan síntomas evidentes relacionados con la enfermedad.

Una vez que nuestro gato ha sido infectado por el virus toxoplasma gondii, el virus empezará a multiplicarse y reproducirse en su intestino, lo que provocará que se formen los huevos que se llaman ooquistes. Estos huevos son eliminados entre 15 y 20 días después de haber sufrido el contagio.

Una vez en el exterior todavía digamos que no están activos, pero después de que los huevos maduren entre 1 y los 5 días después de haber salido del cuerpo del gato, ya se convertirán en el llamado foco de la infección de la toxoplasmosis. Por lo tanto, si cambias la arena de la caja cada día, es difícil que se produzca el contagio, pero es que además, los veterinarios recomiendan cambiar siempre la arena de nuestro gato poniéndonos guantes, de forma que nos proteja del contagio de esta enfermedad.

También se deberá evitar comer carne cruda o en defecto poco hecha, y también se deberá lavar muy bien las verduras, por si acaso que estas hayan estado en contacto con heces de gato.

Recuerda que, aunque es poco frecuente, el contagio de la Toxoplasmosis puede ocurrir en cualquier momento, incluyendo cualquier etapa del embarazo en la que te encuentres.

Ahora ha llegado el momento en el que ya no se le dice a la embarazada ni a la familia que deben entregar a su gato a otra familia, sino, que se recomienda el tener cuidado y prevenir en todo caso el contagio, de forma que ni la familia ni el gato se vean afectados por esta razón. Recuerda que los gatos domésticos suelen ser un miembro más de la familia y no es fácil deshacerse de ellos de forma sencilla.

Además, puedes seguir estas recomendaciones para prevenir que tu gato se infecte de toxoplasmosis, al igual que tú mismo.

La toxoplasmosis es una enfermedad muy contagiosa, aunque es una minoría de gatos quienes la poseen, aquí te hemos mostrado cómo saber si un gato tiene toxoplasmosis, para que lo pongas en tratamientos y trates de evitar el posible contagio con los humanos, sobre todo en el caso de estar embarazada. Además se recomienda que tu veterinario le haga una revisión por lo menos en dos ocasiones durante el año.

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